Compañeros cuidado con las leyes de Murphy Aplicada al juego de la Bolsa, se parece a un demonio regocijándose con los especuladores.
En el juego de la Bolsa existe un conjunto de reglas básicas que todo especulador o inversionista debiera seguir, en términos de la más pura racionalidad, para tener éxito en el mercado bursátil:
1. Comprar acciones a precio bajo, venderlas a precio más alto.
2. Dejar correr las utilidades, pero cortar las pérdidas rápidamente.
3.Adherirse a posiciones ganadoras, pero nunca a posiciones perdedoras.
4. Ir con la tendencia.
ACERCA DE LOS TOROS Y LOS OSOS
Bajo el emblema de la Bolsa y el signo de la especulación, se encuentran enfrentados el toro y el oso, tratando de conseguir, cada uno de ellos, el triunfo. Frente al imponente oso, el bear, se alza el bull, el toro de fuerza tremenda, que arremete contra todo lo que se cruza en su camino y, de una cornada, lo lanza hacia arriba. En el fragor de la lucha, el toro trata de derribar al oso, el cual por su parte, espera el momento de atenazar al toro con sus potentes garras, para estrangularlo. Ellos simbolizan así los ciclos al alza y a la baja del precio de las acciones. En todas las Bolsas del mundo los bulls y los bears se desafían y luchan con métodos, a veces salvajes. El resultado de esa lucha no depende sólo de la constancia de los adversarios, ni tampoco de sus fuerzas. Existen también otros poderes de tipo estratégico, táctico y de dominio de las emociones humanas, que se suman a la lucha, a la hora de la victoria final. En estas lides bursátiles, se ha llegado incluso a construir adjetivos tales como bullish, para describir mercados al alza, y bearish para mercados a la baja. El uso de estos términos no sólo es de Nueva York o Londres, sino de todo el mundo. Nadie fuera del ambiente bursátil entendería a quien le hablara en esta jerga taurina, pero sí todos entenderán, sin lugar a dudas, que una tendencia bullish es un síntoma tranquilizador.
El precio de una acción es la resultante de la lucha entre el toro, el comprador, y el oso, el vendedor. Los toros empujan los precios hacia arriba y los osos arrastran los precios hacia abajo. La dirección en que se mueven los precios revela quién va ganando la lucha. El precio al cual se cierra una transacción es aquel en que un toro y un oso acordaron hacer trato. Ese precio representa el consenso de sus expectativas. Los toros seguirán pensando que el precio subirá y, por otro lado, los osos seguirán pensando que se deslizará hacia abajo. Aparte de los toros y los osos, la contienda del mercado bursátil se puede también simbolizar como una corrida de toros. El especulador será el torero que desafiará con sus ágiles movimientos a la imponente bestia despiadada, de fuerza incontenible: el mercado. El torero triunfará cuando, después de la faena de pases y diestras verónicas, logre acertar, con su espada, la estocada final, para poner fin a la agonía de la lucha, así como el especulador logra deshacerse de una acción comprada barata, en el precio máximo de su ciclo.
Fábula de toros
En lo alto de una colina se encontraban un toro joven y un toro viejo mirando hacia el valle, repleto de atractivas vacas pastando. El toro joven le dice al viejo: “¡Anda,...bajemos corriendo y, con suerte, podremos agarrar a unas cuantas vacas para hacerles el amor!”. El toro viejo se lo quedó mirando y esbozando una sonrisa le dijo: “No, hijo. Caminemos lenta y cuidadosamente hasta abajo, y les haremos el amor a muchas más”.
En el juego de la Bolsa existe un conjunto de reglas básicas que todo especulador o inversionista debiera seguir, en términos de la más pura racionalidad, para tener éxito en el mercado bursátil:
1. Comprar acciones a precio bajo, venderlas a precio más alto.
2. Dejar correr las utilidades, pero cortar las pérdidas rápidamente.
3.Adherirse a posiciones ganadoras, pero nunca a posiciones perdedoras.
4. Ir con la tendencia.
ACERCA DE LOS TOROS Y LOS OSOS
Bajo el emblema de la Bolsa y el signo de la especulación, se encuentran enfrentados el toro y el oso, tratando de conseguir, cada uno de ellos, el triunfo. Frente al imponente oso, el bear, se alza el bull, el toro de fuerza tremenda, que arremete contra todo lo que se cruza en su camino y, de una cornada, lo lanza hacia arriba. En el fragor de la lucha, el toro trata de derribar al oso, el cual por su parte, espera el momento de atenazar al toro con sus potentes garras, para estrangularlo. Ellos simbolizan así los ciclos al alza y a la baja del precio de las acciones. En todas las Bolsas del mundo los bulls y los bears se desafían y luchan con métodos, a veces salvajes. El resultado de esa lucha no depende sólo de la constancia de los adversarios, ni tampoco de sus fuerzas. Existen también otros poderes de tipo estratégico, táctico y de dominio de las emociones humanas, que se suman a la lucha, a la hora de la victoria final. En estas lides bursátiles, se ha llegado incluso a construir adjetivos tales como bullish, para describir mercados al alza, y bearish para mercados a la baja. El uso de estos términos no sólo es de Nueva York o Londres, sino de todo el mundo. Nadie fuera del ambiente bursátil entendería a quien le hablara en esta jerga taurina, pero sí todos entenderán, sin lugar a dudas, que una tendencia bullish es un síntoma tranquilizador.
El precio de una acción es la resultante de la lucha entre el toro, el comprador, y el oso, el vendedor. Los toros empujan los precios hacia arriba y los osos arrastran los precios hacia abajo. La dirección en que se mueven los precios revela quién va ganando la lucha. El precio al cual se cierra una transacción es aquel en que un toro y un oso acordaron hacer trato. Ese precio representa el consenso de sus expectativas. Los toros seguirán pensando que el precio subirá y, por otro lado, los osos seguirán pensando que se deslizará hacia abajo. Aparte de los toros y los osos, la contienda del mercado bursátil se puede también simbolizar como una corrida de toros. El especulador será el torero que desafiará con sus ágiles movimientos a la imponente bestia despiadada, de fuerza incontenible: el mercado. El torero triunfará cuando, después de la faena de pases y diestras verónicas, logre acertar, con su espada, la estocada final, para poner fin a la agonía de la lucha, así como el especulador logra deshacerse de una acción comprada barata, en el precio máximo de su ciclo.
Fábula de toros
En lo alto de una colina se encontraban un toro joven y un toro viejo mirando hacia el valle, repleto de atractivas vacas pastando. El toro joven le dice al viejo: “¡Anda,...bajemos corriendo y, con suerte, podremos agarrar a unas cuantas vacas para hacerles el amor!”. El toro viejo se lo quedó mirando y esbozando una sonrisa le dijo: “No, hijo. Caminemos lenta y cuidadosamente hasta abajo, y les haremos el amor a muchas más”.